Cómo sacar un seguro de escolaridad y para qué sirven

Todos esperamos que la vida le dé lo mejor a nuestros hijos, pues son aquellos tesoros que nos fueron confiados y cuya formación integral depende de nosotros. Por la misma razón, la educación es muy importante y queremos que reciban la mejor. Anhelamos verlos convertidos en profesionales exitosos, completando cada ciclo académico posible. ¡Y ojalá acompañarlos en todo el proceso!

Pero, ¿qué pasa si la vida nos impide estar presentes?

Para aquellos casos, el seguro de escolaridad es una excelente alternativa, pues consiste en una renta educacional o monto único que recibirá cada hijo del asegurado, si se encuentra cursando estudios regulares al momento del deceso de su apoderado. Es una garantía de contratación voluntaria, cuya cobertura puede ser complementaria a la de un seguro de vida. Incluye el pago de matrícula, arancel, movilización y útiles escolares, entre otros. En resumen, todo lo necesario para llevar el proceso educativo con la mayor normalidad posible.

Es habitual que se exija una declaración de salud previa a la incorporación a la póliza, puesto que este seguro no siempre cubre enfermedades preexistentes, ni actividades o deportes riesgosos. En algunos casos, éstos son aceptados mediante un aumento en el valor de la prima, lo cual el contratante debe consultar directamente en la aseguradora. Antes de suscribir el contrato con algún proveedor, la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) recomienda leer minuciosamente la propuesta, analizándola en forma comprensiva y clarificando las condiciones de renovación o reajustes. También es importante tener presente que habrá casos en que el seguro de escolaridad no pagará; por ejemplo, suicidios, actos terroristas o conducta negligente. Además, es fundamental cerciorarse de que el servicio contratado esté inscrito en el mentado organismo.

Contratar un seguro de escolaridad constituye un generoso regalo, tanto para nuestros retoños como para nosotros. Nos dará la tranquilidad de que ante cualquier evento traumático, su formación académica no quedará a la deriva y será debidamente cubierta. Esto, en instancias tan fundamentales para el futuro de un educando – como son la educación media y superior – significa un gran alivio. Nadie espera que la tragedia empañe su destino, pero es mejor prevenir cualquier contingencia y garantizar que quienes más queremos estarán protegidos.

Para obtenerlo, sólo necesitas acercarte a tu aseguradora de confianza y tener un máximo de 65 años al momento de la contratación.